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domingo, 13 de diciembre de 2015

La Celestina

     
      



      La Celestina se publicó por primera vez en Burgos (1499) bajo el nombre de Tragicomedia de Calisto y Melibea, y constaba de 16 actos. Se trataba de una obra dialogada que no se podía representar debido a su gran extensión y a su compleja estructura. Será en Sevilla (1502) cuando se añadan cinco actos a la obra, es decir, la tragicomedia pasó a tener 21 actos. Aunque todavía tendríamos que esperar a que en Toledo, en el año 1562, se añadiese otro acto, con lo que tendríamos el cuerpo de la obra que  hoy conocemos de 22 actos.


       Esta supone el paso de una época a otra, es decir, de la Edad Media hasta el Renacimiento, y así se representa en los dos mundos que Fernando de Rojas refleja; el ideal o renacentista, de los jóvenes enamorados que sólo viven para su pasión; y el real o medieval de la Celestina y los criados, ruines explotadores de aquel amor.

El argumento 




En La Celestina se muestran los trágicos amores de Calisto y Melibea y las malas artes que emplea la alcahueta Celestina para que se enamoren.
      Calisto, un mozo inteligente y de clase alta, ha conocido en una huerta, algo alejada de la cuidad, a la bellísima Melibea, y se ha enamorado de ella. Vuelve a encontrársela en la ciudad, cerca de la iglesia, y le comunica sus sentimientos; ella lo despide irritada. Vuelve Calisto a su casa y confiesa su amor y su pesar a su criado Sempronio. Éste le propone que utilice a la vieja Celestina como intermediaria, para que suavice la aspereza de Melibea.
      Celestina logra entrar en la mansión de Melibea e intercede en favor del enamorado, consigue vencer su esquivez y la joven corresponde a Calisto. Sempronio y Pármeno, criados de Calisto, de acuerdo con Celestina, desean explotar la pasión de su amo, que había ofrecido a la vieja una cadena de oro si lograba sus propósitos. Los criados reclaman su parte a la vieja, que se niega, así que la matan y huyen, pero son apresados y asesinados por la justicia.
      Calisto suele visitar a Melibea trepando a su jardín por una escalera de cuerda. Estando en él, se produce en la calle una pelea. El joven, pensando que uno de sus nuevos criados tienen problemas, desea intervenir en ella y, al bajar por la escalera, cae al vacío. Calisto muere, y Melibea, al saberlo, sube a una torre y se arroja desde lo alto.
      La obra termina con el llanto de Pleberio, padre de Melibea.


El autor




(La Puebla de Montalbán, España, h. 1470 - Talavera de la Reina, id., 1541) Escritor español, autor de La Celestina. Fernando de Rojas procedía de una familia acomodada de judíos conversos de cuatro generaciones que fue perseguida por la Inquisición. Estudió derecho en Salamanca y, como todos los estudiantes salmantinos de aquella época, debió de cursar tres años obligatorios en la Facultad de Artes, por lo que seguramente conoció los clásicos latinos y la filosofía griega. En posesión del título de bachiller en Leyes, para el que tuvo que estudiar nueve o diez años, comenzó a ejercer como abogado en Talavera, de donde llegó a ser alcalde.
Se cree, casi con certeza, que escribió un solo libro, pero de una importancia fundamental en la historia de la literatura: La Celestina.
En la Carta del autor a un su amigo, que precedió a la obra en la edición de 1500 (Toledo), Rojas declara que encontró escrito el primer acto y le gustó tanto que decidió completar la obra. Esta afirmación ha sido corroborada por la mayoría de estudiosos de La Celestina: de este modo, el extenso acto I (ocupa cerca de la quinta parte de sus páginas) habría sido escritor por una autor cuya identidad aún no ha sido verificada (Rojas mencionó en la Carta a Juan de Mena y Rodrigo Cota como posibles autores). Rojas también aclaró que los "argumentos" o resúmenes que preceden a cada acto fueron añadidos por los impresores. A esta edición se agregaron, además, once octavas acrósticas escritas por Rojas y, al final del libro, seis octavas escritas por Alonso de Proaza, un humanista que fue el corrector de la edición y que reveló cómo por los acrósticos se puede saber que Rojas es el autor del libro, ya que la Carta del autor a un su amigo no llevaba firma.


Materiales

En primer lugar os dejamos unos fragmentos de la película de La Celestina y, a continuación, unos links con actividades:


Además de las actividades anteriores, en esta se presenta un cuestionario sobre la obra que puede resultarte útil: Actividad 6

Puedes buscar más información en la página oficial del Instituto Cervantes 



martes, 8 de diciembre de 2015

Antonio Buero Vallejo: Historia de una escalera


     

     Historia de una escalera marca un antes y un después en el panorama español de posguerra porque, desde su estreno en 1949, podemos decir que se abre el camino hacia un teatro social y de compromiso impensable en esa época dictatorial.



       Seguramente la lectura de la obra os parezca atractiva y entretenida por sí sola, pero, si queréis acercaros (como estudiantes) o acercarla (como profesores) de un modo diferente, podéis recurrir a esta versión cinematográfica cubana bastante reciente, de 2004, con tintes telenovelescos:



     Si además queréis echar a volar vuestra imaginación, podéis poneros manos a la obra y, como estos chicos, hacer vuestro propio video basado en la obra:



     Para terminar, tras la lectura, también os proponemos poner a prueba vuestros conocimientos sobre los personajes en un sencillo test. Aquí os dejamos una muestra de su formato, pero en el link podéis acceder a él rápidamente.





miércoles, 18 de noviembre de 2015

Miguel de Cervantes: El retablo de las maravillas


Conocemos a Miguel de Cervantes por su obra Don Quijote de la Mancha, pero publicó otra serie de títulos entre los que encontramos novelas como La Galatea o Las novelas ejemplares, poesía como Índice de primeros versos y, entre las obras dramáticas, encontramos un total de ocho entremeses, entre los que destaca El retablo de las maravillas.
Los entremeses son piezas breves que acompañaban a la representación de las obras teatrales, incorporándose en los descansos que tenían lugar entre acto y acto. Estos tenían un carácter jocoso, porque exploraban al máximo la comicidad verbal (hacían uso de todos los recursos de la jocosidad disparatada), y también la escénica (gestos grotescos, movimientos descompuestos, peleas, persecuciones, etc.). Los personajes eran estereotipos de la sociedad, aunque solían concentrar las burlas en las clases bajas. En otro orden de cosas, manifiesta una clara inclinación a la temática costumbrista.
 Los autores del siglo xvii creían que los inicios de estas piezas se encontraban en las obras dramáticas de Lope de Rueda, por esa razón Cervantes en su Prólogo de Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados resaltó la figura de este autor mediante estas palabras "Tratóse también de quién fue el primero que en España las sacó de mantillas, y las puso en toldo y vistió de gala y apariencia; yo, como el más viejo que allí estaba, dije que me acordaba de haber visto representar al gran Lope de Rueda, varón insigne en la representación y en el entendimiento. […] Las comedias eran unos coloquios, como églogas, entre dos o tres pastores y alguna pastora; aderezábanlas y dilatábanlas con dos o tres entremeses, ya de negra, ya de rufián, ya de bobo y ya de vizcaíno: que todas estas cuatro figuras y otras muchas hacía el tal Lope con la mayor excelencia y propiedad que pudiera imaginarse”.
    
            Podéis acceder al texto completo en este link que aparece a continuación, pero también podéis utilizar los siguientes materiales para comprender mejor el entremés. Se trata de una representación y de una lectura: